EL NACIONAL  

Suma para la Convivencia

31 de marzo de 1983

(pág. 14)

 

Gente Joven Opina

 

por Renata Domínguez (Carmen Bosch)

 

 

José Bobadilla es un joven dominicano que acaba de publicar su primer libro: ABALORIOS, que según una nota que aparece en su contraportada “...es el prólogo de un proyecto a desarrollar en cuatro novelas próximas. Sin embargo el texto no pierde en lo absoluto su peculiar independencia”.

 

Así, a propósito de la salida de ABALORIOS, les ofrecemos a nuestros lectores la interesante conversación que sostuvimos con el joven escritor Bobadilla.

 

SUMA.- ¿En qué nivel se sitúa la mujer en tu novela?

 

JB.- Precisamente, una mujer es el marco de ABALORIOS. Este trabajo es literariamente la memoria de una mujer, el recuento de una mujer. En lo que da de su vida queda implícita la fortuna o la mala suerte sufrida en una época. ¿Por qué sufrida? Porque a la mujer, ni aún en la fortuna, le quedó otro camino que el de sufrir. Por ser un ente tan limitado, se desborda su imaginación, pero opuesta a la del hombre, cuya libertad lo transforma en nuestras sociedades en un tipo irreal. La mujer sueña y se debate siempre o casi siempre por lo concreto, por lo que verdaderamente le falta, la libertad para cumplir su destino como ser común, como individuo con derecho a una total igualdad. Quizás sea necesario desentrañar papeles dentro de lo escrito. Se da el caso, por ejemplo, de que muchas de las mujeres de nuestros medios (me refiero siempre al latinoamericano, yo soy dominicano en la medida en que soy latinoamericano, mi gran país) tienden a estimular en ocasiones el machismo. Esto no contradice lo expuesto antes, es el desarrollo hacia una toma de conciencia; tal contradicción existe en el seno de la mujer corriente; víctima, y desgraciadamente victimaria.

 

SUMA.- ¿Puedes hablarnos de tus referencias en la realidad?

 

JB.- Eso es muy largo, sobre todo porque ABALORIOS no se puede explicar muy bien sin la lectura del material que prologa. Mientras tanto mejor será convenir los términos de la espera, un par de años, tal vez. Publicar un libro en nuestro país es una empresa para la cual se requiere tremenda osadía. Yo puedo decir, sin embargo, que todos mis personajes son reales, ya sea por convicción o por falta de capacidad. Jamás he conseguido inventarme nada. Mezclar cosas sí, hasta conseguir el color más perfecto para mis propósitos. Como no he vivido en un medio ajeno a nuestra realidad de subdesarrollo implacablemente dependiente, es muy fácil percatarse de lo que digo en cualquier lugar. Si desea, la invito a mirar cualquier día de cualquier semana por una hendija o puerta de una de esas casas en la calle Mercedes, en Borojol o en Villa Duarte. Yo confío en que me dará la razón.

 

SUMA.- ¿Por qué publicar un prólogo?

 

JB.- Para mí era absolutamente necesario, si quería salvar la suerte de TRECE HISTORIAS DE UN HOMBRE QUE MUERE. Yo no creí en los tumores hasta ver nacer y desarrollarse a uno, en el mismo vientre de lo escrito. ABALORIOS fue el tercer capítulo de la obra citada. Creció de tal manera, no en extensión sino en intensidad, que me dejó sin otra alternativa que extirparlo, tuve que arrancar esa parte. Pero ABALORIOS seguía teniendo relación con todo. Es más, desde fuera explicaba poéticamente el complejo mundo de lo otro. Pues bien, y creo no haber dicho la verdad con lo de poéticamente, me lancé a un comienzo por ahí, acertando a mi modo de ver entre otras cosas también por ser lo más sencillo, la mejor forma de internar a un lector en lo que proyecto presentar. Pero sigo hablando de algo que de repente sólo existe para mí y para muy pocas personas, entre ellas Juan Bosch. Que ABALORIOS se quede ahí, ya me encargaré muy pronto de disipar las dudas, si cuento con la suerte de reunir lo necesario para publicar paulatinamente el resto.

 

SUMA.- ¿Cómo te planteas tu futuro, en lo inmediato y en lo mediato?

 

JB.- Para mí hay un solo bulto. Ya tengo compromisos. Con lo que ya sabe, es imperativo publicar la tetralogía anunciada. ¿El tiempo? Espero que no tarde más que dos años. Pero tampoco me desespero. Un libro está listo cuando tiene que estarlo. Hablo así porque quiero seguir corrigiendo. Al hacer público a ABALORIOS misteriosamente se me ofrece una nueva visión. Pues bien, hasta que el misterio que aún persiste en las oscuridades que debo vencer con el trabajo no se despeje, no me lanzaré inútilmente. Sin embargo todo lo esencial está, lo que facilita en gran medida mi tarea.

 

En cuanto a otras cosas, me marcho a Nicaragua. Tengo allí el deber de escribir dos biografías, una del general Augusto César Sandino y otra del comandante Carlos Fonseca Amador. Lo que me tomaré para ello no lo sé. Un libro siempre cuesta mucho, además es un género totalmente nuevo para mí. Yo nunca he sido biógrafo y quiero intentarlo. Allá me han tomado en serio y a mi me resta cumplir.

 

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